Nildo Porta, el hombre que a sus 73 años vive la aventura
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202109/Image45c69d553ed3413f80755b8de9691be5.jpg)
Amante de los desafíos y las actividades al aire libre, Porta no está dispuesto a jubilarse y sigue creando nuevos objetos en su taller o viviendo diferentes aventuras. Como paracaidista, motoquero o boy scout, sus ganas siguen intactas.
Por Stefanía Musso | LVSJ
Dicen que para todo hay una edad, pero esa no es una frase para Nildo José Porta, quien a sus 73 años disfruta de diferentes experiencias y aventuras. Hace unos días, regresó de Agua de Oro donde pasó el fin de semana junto a los "Dinosaurios Scout", un grupo de amigos escultistas que mantienen vivo el espíritu y los valores humanos.
Pero esas ganas siempre estuvieron adentro suyo y hoy, a su edad, no tiene en sus planes dejar ninguna actividad. Amante del paracaidismo, motocicletas, canotaje y de la naturaleza en general siempre está dispuesto a descubrir nuevas cosas y a seguir creando o construyendo objetos. Como es el caso del túnel del viento que inventó hace unos años y que en estos días estará listo tras repararlo para volver usar. Cielo, tierra, agua; no hay límites para Nildo Porta.

Nildo disfruta de las actividades al aire libre.
Conquistar los cielos
Nildo nació en Colonia Dos Hermanos, en la zona rural de Morteros. Hijo de padres tamberos, como ocurrió con muchas personas de su edad, solo cursó la escuela primaria. "En mi caso puede hacer hasta cuarto grado y "medio" de la escuela porque tuve que abandonar. Siempre me gustó ser mecánico porque veía a mi papá que arreglaba su propio auto. Cuando pude, me puse y estudié este oficio por correspondencia", dijo Porta.
"A la mañana colaboraba con mis padres y después iba al pueblo a trabajar como mecánico", contó. Por su labor, la municipalidad le pidió que funde el Taller Mecánico Municipal.
Siendo joven, despertó el espíritu aventurero de Nildo y lo primero que eligió fue el paracaidismo. "Me llegó el turno del Servicio Militar Obligatorio. Cuando ingresé elegí paracaidismo, primero; porque era en La Calera, en nuestra provincia y segundo; porque me gustaba".
Su pasión por saltar lo acompañó en su regreso del S.M.O., haciendo la actividad como civil en el aeroclub de nuestra ciudad porque el de su pueblo, Morteros, estaba cerrado.
Con mucho esfuerzo, refundó el Aeroclub de Morteros. "Hacía 11 años que estaba sin actividad. Por mi trabajo en la Municipalidad, me pidieron que me haga cargo de un avioncito todo roto que arreglamos, dos paracaidistas militares del pueblo ayudaron y junto a otras personas lo pusimos en marcha", recordó.
Al tiempo, Nildo se convirtió en presidente de la institución, creando el Centro Aeronáutico Morteros.
En el tornado de 1981, Nildo perdió parte de su taller y la inundación de 1982, lo decidió abandonar su terreno y mudarse a Bahía Blanca: "Me fui a buscar trabajo con otros dos amigos y mi familia se quedó mientras yo me instalara".
Allá tenía amigos que habían participado en un evento de paracaidismo en Morteros y ellos lo ayudaron en la ciudad de la provincia de Buenos Aires. "Los muchachos eran parte de la Infantería de Marina de la Armada Argentina y como sabían de mi pasión por el paracaidismo, me invitaron a ser parte de ellos. Yo no era militar, pero me vestían con uniforme para que pudiera saltar", rememoró.

Los "Dinosaurios Scout", un grupo de amigos que mantiene vivos los valores de servicio y la amistad.
La experiencia "Malvinas"
Una vez más, con espíritu inquieto, Nildo comenzó a participar con el V Cuerpo de Ejército "Teniente General Julio Argentino Roca" y la Base Aeronaval Comandante Espora (Bace) con el objetivo de reactivar el paracaidismo civil en Bahía Blanca. "Parece que donde voy yo, algo tengo que hacer", expresó el paracaidista.
El momento en que esto iba a ocurrir, coincidió con el 2 de abril, cuando la dictadura cívico-militar inició el desembarco de tropas en las islas Malvinas, usurpadas por Inglaterra desde 1833. "Recuerdo que teníamos una reunión para que nos presten una de las pistas de la base, pero a medida que nos íbamos acercando, veíamos la cantidad de soldados acuartelados. La reunión nunca ocurrió porque el comandante estaba en las Islas Malvinas".

Las motos, la otra gran pasión de Nildo.
Por tierra y agua
De regreso a nuestra ciudad y siguiendo con su actividad de mecánico, además del paracaidismo, Nildo siguió descubriendo actividades como el canotaje, el kayak y eso lo llevaron a participar en reiteradas oportunidades en el Desafío del Xanaes.
De grande, cumplió su sueño de convertirse en motoquero. "Por distintas cuestiones de la vida, nunca pude comprarme la moto que quería. Primero, por los hijos; después, por el trabajo. Pero cuando pude, la compré".
Con su moto recorrió en 35 días la ruta 40. "Tengo 60.000 kilómetros de travesía", narró.
A los 50 años decidió convertirse en Scout, cuando sus hijos comenzaron con la actividad. "Sin saber leer ni escribir, veía las imágenes de los scouts de chiquito y siempre dije que iba a ser uno".
Su pasión lo llevó a ser director de distrito. "Tuve la oportunidad de participar en el Encuentro Internacional de Chile con 100 personas".
"El escultismo forma al ser humano de niño para lanzarlo a la adultez. Hay muchos valores que solo viven los Scouts y que sostienen como el espíritu de servicio y siempre ser buena persona", destacó.

El túnel de viento que construyó Nildo para volar.
El costado inventor
Retirado de la atención al público en su taller, ahora dedica su tiempo a descubrir su costado inventor, desde soportes para personas con discapacidad y objetos diversos. "Hago cosas, las fabrico, las invento. Si lo logro, cumplí mi objetivo", expresó.
Para él, nada es imposible. De hecho, su gran creación es el túnel de viento o túnel aerodinámico es una herramienta de investigación desarrollada para ayudar en el estudio de los efectos del movimiento del aire alrededor de objetos sólidos. Con esta herramienta se simulan las condiciones que experimentará el objeto de la investigación en una situación real. "Mi universidad era la calle y lo que veía o leía, lo aprendía. En una revista vi un túnel de viento y dije que lo iba a hacer".
Desde hace 12 años que comenzó con esa creación que se coloca en el máximo de sus logros. "Era el sueño más importante de mi vida y logré mi objetivo que era volar", sostuvo.
Con tantas anécdotas y momentos vividos, Nildo está escribiendo su propia autobiografía. "Es algo que le dejaré a mis nietos. Aún me queda mucho por hacer porque siempre algo aparece", concluyó.
