Más cerca de un anhelo tantas veces postergado
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202106/Imagece11a0cdc3024dfa9fe93bd66a357cbd.jpg)
La transformación de la obsoleta y colapsada ruta 19 es un anhelo que lleva mucho tiempo de promesas incumplidas, discursos vacíos y obras inconclusas. El viernes se hizo realidad un avance significativo que debe completarse, pero que significa mucho para la región.
El presidente de la Nación, en su primera visita oficial a la provincia de Córdoba en calidad de primer mandatario, encabezó el acto de habilitación de dos tramos de la autopista de la Ruta Nacional 19. Así, a partir de ahora, la ruta 19 entre San Francisco y la capital provincial tendrá dos carriles en la mayoría de los kilómetros, aguardándose que se cumplan definitivamente las promesas de completar la autopista en toda su extensión.
Mientras se viven tiempos preelectorales, las discusiones políticas, las reacciones en las redes sociales, los discursos y los gestos, entre otras variables, están teñidas de intencionalidades políticas que son difíciles de sortear cuando se pretende analizar la trascendencia de la obra de la autopista a Córdoba. Adentrarse en el análisis de las palabras y las acciones del presidente y de su comitiva, así como de todos los dirigentes y ciudadanos que se expresan en un sentido o en otro, puede llegar a ser un obstáculo para tomar verdadera dimensión de la trascendencia de la obra.
Porque la transformación de la obsoleta y colapsada ruta 19 es un anhelo común toda la región del este y noreste cordobés. Una aspiración que lleva mucho tiempo de promesas incumplidas, discursos vacíos y obras inconclusas. Un deseo que aún no se ha concretado del todo y que por ello toda la región debería redoblar la apuesta para que se haga realidad en breve lapso. Un proceso que en las últimas dos décadas pegó barquinazos y derrapó en varias oportunidades. Una secuencia de hechos que, por fortuna, avanzó -no sin contratiempos y más allá de quienes pretendan adjudicarse la "paternidad" de los trabajos- a partir de la gestión nacional anterior y se mantuvo en la actual, lo cual no es poco en la Argentina de las interrupciones permanentes.
Fueron muchos los problemas planteados que se plasmaron por declaraciones y promesas que no se ajustaron a la realidad. Desde aquel pronunciamiento de los gobernadores de la Región Centro por la concreción de la autopista Concordia - Córdoba en 2004, pasando por "revelaciones" insólitas como la que en 2006 anunciaba que ni siquiera existía un proyecto para concretar la obra, cuando desde hacía décadas y llegando hasta una larga lista de anuncios de licitaciones que no se llevaron a la práctica, las vicisitudes negativas parecieron tener algún límite cuando en 2017 comenzaron los trabajos.
Por cierto, los sobresaltos continuaron. Pero ayer se hizo realidad un avance significativo que debe completarse, pero que significa mucho para la región. Por eso, más allá de las inclinaciones ideológicas y la politización permanente de un tiempo de campaña electoral, merece celebrarse que se hayan habilitado dos nuevos tramos de la autopista a Córdoba. El viejo reclamo regional, no obstante, persiste. Y no cejará este diario en su prédica para que la autopista se termine.
