La primera chimenea de la ciudad
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Para que San Francisco adquiriera una impronta industrial necesitó de empresas que asentaran los cimientos. La primera parada de "Pioneras", nuestra nueva serie documental, se concentró en una empresa que inició en Bv. 25 de Mayo y Almafuerte: Bianchi cueros.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Cuatro generaciones están atravesadas por la firmeza del cuero estampando una firma que viaja por todo el mundo desde hace 107 años cuando dos socios empezaron con una fábrica que aun en la actualidad resiste tanto como la materia prima con la que trabajan.
Si bien la firma mutó tanto en la forma que se comercializa en cuero como en la composición societaria, el sello lejos de debilitarse se hizo más fuerte y así es que en el camino de la industria que simboliza "Pioneras" aparece lo que hoy es Bianchi Cueros como la primera parada en una de las empresas más antiguas de la ciudad.
Desde hace cinco años está en el Parque Industrial en una renovada planta, sin embargo, durante más de un siglo trabajaron en un edificio gigante de la esquina de Bv. 25 de Mayo y Almafuerte y que hoy tiene pinturas en las paredes que le dan un brillo diferente a esa parte del centro de la ciudad.
Su impronta lo transformó en una construcción característica y clave, ahí adentro se trabajó mucho y muchísimo tiempo. En esos años el centro de la ciudad tenía otra fisonomía con muchas industrias asentadas en esta área de las que hoy por ejemplo sigue en funcionamiento el Molino de Carlos Boero Romano.
Bien en la esquina donde se forma ese ángulo típico de esa parte de los terrenos sobrevive el nombre inicial de la fábrica que fue fundada por Federico Bianchi en sociedad con Arturo Taglioretti y cuya escisión se dio a finales del siglo pasado.
"Hablamos en siglos acá", dijo el encargado del área comercial de lo que empezó a ser Bianchi Cueros de ahí en más, Francisco Barberis. Él es parte de la cuarta generación de la fábrica que lleva años fábrica artículos, marroquinería y accesorios para indumentaria de moda.
Talabarteros al principio
Al principio la empresa trabajaba mucho con accesorios para el trabajo de campo porque hace más de 100 años no había motos, tractores o cosechadoras. "El caballo era herramienta de trabajo y en 1913 había mucha demanda de riendas bastos, estriberas, monturas todo lo que sería la talabartería - contó Francisco - algo muy tradicional de nuestro país y nuestra zona".
Eso se fabricaba todo acá en la antigua planta y la empresa nace ahí "porque dos familias se juntan y arrancan el emprendimiento" sin saber que el mundo no solo cambiaría, sino que sus descendientes agrandarían el negocio.
"A lo largo del tiempo el campo se va tecnificando y eso hace que lo que a principio de siglo era muy demandado deje de usarse y la empresa se tuvo que reinventar para satisfacer la demanda de los públicos", agregó ya visiblemente inmerso en los recuerdos de una historia que mamó desde su mismo nacimiento.

La empresa a mediados del siglo pasado tuvo más de 100 empleados.
Después campo y ahora moda
Hubo varias reconversiones a lo largo de tantos años de desarrollo y todos se acostumbraron a esa simbiosis de pensar cómo ir mejorando o qué novedad lanzar al mercado siempre con el cuero como insignia.
Más que pensar otros negocios se agregaron opciones agrandando la historia. Así pasaron de los accesorios para vestir al caballo a los accesorios para maquinarias de campo como las lonas para hiladas de cereales, correas para motores ... hasta que en la década del '90 hallaron otro nicho.
"Desde ahí nos enfocamos más en la indumentaria, en la moda. Empezamos a hacer cinturones, billeteras, accesorios más a lo que es la marroquinería y - puntualizó Barberis - fuimos agregando e innovando con nuevas cosas porque te obliga (el mercado) a eso".

El edificio de Bv. 25 de Mayo tenía dos casas donde
vivían los altos mandos.
Lo primero es la familia
Entre Federico Bianchi y Francisco Barberis hay cuatro generaciones de distancia y él dice que la transmisión de lo que significa el negocio y todo su manejo un poco siendo chico le fue transmitido por ósmosis.
En retrospectiva y trasladándose al edificio de Bv. 25 de Mayo recuerda que se llevaron algunos carros que siendo pequeño usaba para jugar y entretenerse con sus hermanos.
Aprendió todo "de forma natural" e indicó en este sentido: "Cuando comencé a trabajar en la empresa también esa cultura se transmitió a partir de la enseñanza de mi padre conmigo, y a su vez, es muy importante lo que yo tengo para enseñarle por la tecnología, la implementación del e- commerce, los nuevos sistemas informáticos, por ejemplo".
Desde el ojo de Francisco lo que más cambió en la fábrica en los últimos años es la forma de comercializar productos que llegan a todo el mundo, no obstante, hay una esencia que sigue siendo muy originaria e indescriptible tanto como el olor del cuero.
Obtuvieron la "Marca país" y además su producción se exporta en parte a Europa y Estados Unidos.
