La Justicia confirmó la condena por corrupción de Lula
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Dos de los tres jueces ratificaron la sentencia contra el ex Presidente. Este revés podría suspender la candidatura presidencial de Lula.
La Justicia confirmó este miércoles la sentencia por corrupción contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Fue a partir del voto de dos de los tres jueces del Tribunal Regional Federal de Puerto Alegre.
Lula podría ver, de esa manera, su candidatura a las presidenciales de octubre rechazada por la justicia electoral.
Luiz Inácio Lula da Silva, de 72 años, apeló en libertad una sentencia a nueve años y medio de cárcel, dictada en julio por el juez Sergio Moro en el marco de la investigación "Lava Jato" sobre una gigantesca red de desvío de dinero en Petrobras.
El martes por la noche Lula estuvo en Porto Alegre, donde prometió dar batalla hasta el final, ante miles de partidarios vestidos con el color rojo del Partido de los Trabajadores (PT) y del Movimiento de trabajadores rurales sin Tierra (MST).
"Solo una cosa me sacará de las calles de este país, y será el día de mi muerte. Hasta ese momento lucharé por una sociedad más justa. Cualquiera sea el resultado del juicio, seguiré luchando por la dignidad del pueblo", afirmó.
Entre la cárcel y la presidencia
Lula fue condenado por el juez Moro como beneficiario de un apartamento en el balneario paulista de Guarujá, ofrendado por la constructora OAS a cambio de contratos en la estatal Petrobras.
El ex presidente se declara inocente. Su defensa sostiene que no existen pruebas suficientes para condenarlo y denuncia una conspiración para evitar que vuelva al poder.
Existen varios escenarios, que dependen en primer lugar de los tres jueces del TRF4: una condena por unanimidad (3-0), por mayoría de 2-1 (que abre un abanico más amplio de recursos) o incluso -la menos barajada de las hipótesis- una absolución.
En materia electoral, una condena por corrupción tornaría a Lula "inelegible" según la legislación brasileña, aunque también caben recursos que le permitirían ganar tiempo, e incluso registrarse como candidato y hacer campaña.
Y el partido está dispuesto a dar combate, aunque hasta ahora no ha conseguido reponerse de los duros golpes recibidos estos últimos años: graves acusaciones de corrupción contra muchos de sus principales dirigentes y la destitución en 2016 de Dilma Rousseff, heredera de Lula, acusada por el Congreso de manipular las cuentas públicas.
"No trabajamos con la posibilidad de que Lula vaya a la cárcel" y en caso de un fallo condenatorio, "vamos a luchar en las calles y alzar el tono, porque pensamos que la democracia está en riesgo", dijo a la AFP la presidenta de PT, Gleisi Hoffmann.
