“Hay personas que no nacimos con la necesidad de tener hijos”
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Romina Trasmontana tomó la decisión de no cumplir con el mandato de ser mamá y se sometió a una ligadura tubárica. Pero para poder llevar adelante esta decisión debió recorrer un largo camino.
El 11 de diciembre fue un día histórico para la Argentina. El proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) fue aprobado luego de 20 horas de sesión y ahora pasa al Senado, donde el debate será álgido sin dudas.
Mientras esto ocurría, en una clínica de la ciudad, Romina Belén Trasmontana decidía sobre su propio cuerpo y se sometía a una ligadura tubárica por laparoscopia.
La ligadura de trompas, legalizada desde el 2006 a través de la ley 26.130 de anticoncepción quirúrgica, es una de las intervenciones que muchas mujeres eligen para no seguir siendo madres o bien, para no serlo en su vida.
La decisión de Romina de 36 años, sigue ese camino. No es madre y en su propia decisión, elige no serlo.
La mujer, que tuvo que sortear muchos obstáculos médicos, finalmente pudo hacer valer sus derechos.
En plena recuperación de esta intervención quirúrgica, Romina dialogó con LA VOZ DE SAN JUSTO sobre esta experiencia, la de decidir sobre la maternidad y el propio cuerpo.
"Físicamente me siento bastante bien, un poco adolorida pero ya en menor intensidad. Anímicamente, estoy tranquila y contenta de que todo se haya dado rápido y de buena manera", dijo Romina tras una operación que duró una hora entre el pre quirúrgico y la intervención.
A Romina tomar esta decisión le requirió varios años de análisis y búsqueda de información. "Era importante hacerla ya que desde hacía bastante quería realizármela y más en estos últimos tiempos que había leído más de la ley (la 26.130 del régimen para las intervenciones de contracepción quirúrgica) que ampara esta práctica desde el 2006 y que sabía que estaba en todo mi derecho de operarme".
Un camino
La joven contó a este diario que tuvo que sortear diferentes obstáculos, principalmente los médicos, que se oponían a que se someta a esta intervención quirúrgica por diferentes motivos. "Tuve varias consultas con distintos profesionales de los cuales la mayoría se negó a realizarme la cirugía justamente por no tener hijos aún y por ser menor de 40 años, sin importar mis antecedentes familiares ni nada. Algunos hasta pidieron que fuera al psicólogo y que asistiera a una consulta con mi pareja para ver si él estaba de acuerdo en que me lo hiciera y diera el Ok", relató la joven mujer.
En ese camino hecho, finalmente Romina pudo cumplir su deseo. "Encontré un profesional muy bueno que no me preguntó nada ni me exigió explicación alguna del por qué. Solo se dejó llevar por la ley, pero solo realizaba la cirugía convencional que lleva más días de recuperación y sobre todo que uno tiene que faltar al trabajo y es lo que yo no quería. Finalmente, encontré el profesional que me realizó la cirugía, al cual estoy profundamente agradecida porque me trató muy bien y me explicó cómo iba a ser el procedimiento. En cuestión de 10 días organizamos todo, y acá estoy, ya en casa con mi compañero".
Romina dio este paso en su vida acompañada de su compañero Mauricio.
Acompañada
Ante la no maternidad y la construcción de un proyecto de vida habitual, muchos consideran el rol de la pareja y se abre el debate sobre qué lugar tienen los deseos de esa persona ante la decisión de la mujer de interrumpir la posibilidad de gestar.
En el caso de Romina, su compañero Mauricio la acompañó en su decisión. "Él es una persona maravillosa que me apoyó en todo este tiempo en mi decisión. Nosotros no queremos tener hijos, pero en este paso, el apoyo de él en esto fue fundamental y el cuidado también".
"La decisión fue mía, pero los dos estábamos de acuerdo y ambos pensábamos lo mismo. Hace 7 años estamos juntos y la verdad estoy muy feliz del hombre que tengo a mi lado".
La mirada social
Romina es consiente que su decisión puede provocar opiniones diversas. "Seguramente habrá personas que nos les caiga bien o que piensen que estoy equivocada. Esto va más allá de querer tener hijos o no, hay personas que no nacimos con esa necesidad y está bien".
"Esto es algo que no molesta a nadie, uno piensa en su bienestar y éste es el nuestro. Para nosotros como pareja, para mí como mujer y para mí salud también, el dejar de seguir metiendo hormonas en mi cuerpo para controlar un embarazo no buscado es lo ideal", sostuvo.
A favor de la Ley
Romina apoya la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. "Estoy a favor, acompaño y apoyo a las mujeres que luchan por el bienestar de todas aquellas que sufren desdichas por mala información, por violaciones o maltrato familiar; por no tener recursos o estar solas sin nadie que las ayude, sin hogar ni trabajo".
"Hay millones de realidades que no se ven o no se quieren ver. Sólo es cuestión de abrir un poco más los ojos y ser más empáticos".
"Yo pude ligarme las trompas porque hay una ley que me ampara. Eso es liberador y nadie puede impedir que cumplamos nuestro deseo y podamos decidir sobre el propio cuerpo", concluyó.
Cada vez son más jóvenes
De acuerdo a los datos recogidos por el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital J. B. Iturraspe, este 2020 aumentaron las intervenciones de ligaduras tubáricas, siendo mujeres más jóvenes y en su mayoría con pocos o sin hijos.
En la última década, son cada vez más jóvenes las mujeres que solicitan la intervención de ligadura tubárica. Mientras que en 2011 eran de 25 la edad mínima, hoy es de 19. No obstante, también creció la edad máxima pasando de 27 a 41 años. Respecto a la cantidad de intervenciones, se registra una suba progresiva desde 2017.
El Jefe del área responsable de estas prácticas, Saúl Kohan Boc, destacó que "hubo un aumento en la cantidad de intervenciones quirúrgicas referidas a ligaduras de trompas de Falopio y en este sentido, son cada vez más jóvenes las personas gestantes que se operan".
"La ligadura de trompas se pide a todas edades, pero generalmente las mujeres en situación de vulnerabilidad o estratos sociales más bajos fueron madres antes y piden la intervención más joven. En cambio, aquellas que tienen una condición socioeconómica mejor, más estudios y tienen otro proyecto de vida u otro concepto de familia, pero ellas lo piden más tardíamente".
"También observamos que éstas son personas que tienen pocos hijos o deciden no tenerlos", agregó el profesional.
Kohan Boc señaló que "la sexualidad monogámica, consentida y heterosexual hizo estragos sobre el concepto de sexualidad, sobre todo en el cuerpo de las mujeres, comprendiéndolo como el mismo para el desarrollo de y no la soberanía sobre el cuerpo mismo".
Respecto de la ley 26.130, Kohan Boc remarcó que "la gente tiene cada vez más acceso a la información, pero muchas veces, quien tiene que intermediar que es el prestador y tiene que garantizar el acceso a esos derechos, interpone su convicción personal o su propia moral o concepto de proyecto de vida y traba el acceso a los derechos".
Qué dice la ley
A partir de 2006, la ley 26.130 de Anticoncepción Quirúrgica garantiza el acceso a la ligadura tubaria y a la vasectomía como un derecho de todas las personas.
Si bien antes eran prácticas que sólo estaban autorizadas ante una indicación médica, a partir de la ley 26.130 se reconoce la anticoncepción quirúrgica como un método anticonceptivo entre los disponibles para elegir y debe ser incluido en las consejerías en salud sexual y salud reproductiva.
Esta es una ley nacional que no requiere adhesión de las provincias, por lo que todas tienen la obligación de garantizar el acceso.
Desde 2006 la anticoncepción quirúrgica también forma parte del Programa Médico Obligatorio (PMO) con cobertura total, es decir que deben cubrir el 100% de la práctica (Resolución 755/2006).
Los servicios de salud que cuenten con los medios técnicos deben cumplirla. Y, en caso de no poder dar respuesta, deben garantizar la derivación oportuna a un centro en donde sea posible realizar la práctica.
De acuerdo a lo establecido por la ley 26130, son requisitos para acceder a la práctica:
- Recibir información clara y completa, en un espacio de consulta adecuado.
- Ser mayor de edad.
- Que la persona firme un consentimiento informado escrito.
Además, no es necesario:
- El consentimiento de la pareja, cónyuge o conviviente (art. 2º, ley 26.130).
- Haber tenido hijo/as.
- Una autorización judicial excepto que la persona usuaria haya sido declarada incapaz por una sentencia judicial para el ejercicio de su derecho a optar autónomamente por este método anticonceptivo.
- Ningún tipo de valuación psicológica o psiquiátrica.
