En pandemia cerraron las escuelas, pero se encendieron las pantallas
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202012/Image9a3178f56fc04352849bbad72fbc98e9.png)
La irrupción de la pandemia de coronavirus interrumpió las clases y llevó a la implementación de un inédito proceso de educación a distancia en el que la conectividad a Internet y la disponibilidad de computadoras pasó a ser la clave para garantizar la continuidad del aprendizaje, lo que derivó en una profundización de las desigualdades.
La pandemia instaló una nueva escuela, distinta a la que todos conocemos; una escuela ubicada en un sector de la casa, tras la pantalla de la computadora en el mejor de los casos, o de un celular.
En esta nueva escuela dejó de existir el encuentro con los compañeros, la mirada atenta del profesor o maestro, y en la comunidad educativa se generaron primero sorpresas, luego tristezas y desconciertos y finalmente esperanzas del reencuentro cuando esto sea posible.

Las aulas vacías.
Ana Collino, directora de la Escuela Normal Superior Nicolás Avellaneda (ENA), contó a LA VOZ DE SAN JUSTO cómo se trabajó en esta emergencia. "Dentro de lo que llamó estado de excepcionalidad, se privilegió la llegada de los contenidos, dejando de lado las formas tradicionales en las que se pensaba antes de la pandemia el sistema educativo", aportó la docente.
Pero esta crisis dejó en evidencia la "brecha" tecnológica que existe y atraviesa todo el país. En nuestra ciudad como en Frontera, muchos docentes prepararon cuadernillos y fotocopias para los alumnos sin conectividad sigan conectados al sistema educativo.

Escuelas cerradas, clases a distancia y el desafío del rediseño de la educación.
En los últimos días de diciembre, las escuelas de la provincia de Santa Fe se reabrieron para recibir a docentes y alumnos, en el marco de un breve período de revinculación voluntaria. Acá fue clave la directora de la Eeso 329 de Frontera Analía Moretto, que junto con su equipo de trabajo salieron casa por casa a buscar a los chicos. "Estar en contacto con el estudiante y saber qué le pasó fue importante. Muchos han empezado a trabajar para ayudar en su casa, tener su dinero o comprarse su celular. Todo eso que propusimos de ir a tocar puertas sirvió ahora donde el tiempo nos dio la razón. Era algo que estaba bien hecho porque pensamos en el otro", reflexionó directora.
La pandemia nos mostró muy claramente que lo normal y cotidiano dejó de serlo, y puso en evidencia que la escuela no sólo es un espacio de aprendizaje, sino que tiene el enorme valor de lo social, es el espacio de encuentro, generador de vínculos, que además aporta sentido de pertenencia.
Y la esperanza y es que pronto recuperemos ese espacio.
