Se va un año con más pobreza y manos para acompañar
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Desde Cáritas aseguraron que en este 2020 atravesado por la pandemia, se pudieron ver "otras cosas, otras pobrezas".
En barrio Parque, tres instituciones trabajan a la par para acompañar a quienes más requieren ayuda para salir adelante, la Asociación Civil "Comedor La Virgencita" y la Cooperativa de Trabajo homónima junto a la coordinación de Cáritas Diocesana.
Hace 11 años tienen un espacio educativo de apoyo, en 2018 abrieron el "Hogar de Cristo" para acompañar a la familia y en paralelo afianzaron la estructura de la cooperativa para cubrir de forma integral el apoyo y acompañamiento a grupos vulnerables de la sociedad.
Sin embargo, muchas personas piensan que el fuerte de Cáritas es el armado de bolsones de comida y el ropero, pero los módulos alimentarios "son asistencia, y no está mal, pero no puede ser permanente".
El director de Cáritas Diocesana, Emilio Amé, dijo: "Realizamos todas estas actividades son para que las personas puedan progresar y salir de la situación en la que está", de ahí que, en el comedor, la cooperativa y el Hogar de Cristo está su fortaleza.
Todos los años se plantean como meta que una de las actividades realizadas allí se replique en otra comunidad de la Diócesis, pero este año eso estuvo complicado: "Cáritas vivió una situación dura porque en las parroquias hay muchas colaboradoras que son parte de la población de riesgo, entonces invitamos a otros voluntarios y jóvenes para rearmar la planificación de asistencia".
Al declararse la pandemia se unieron con el municipio - a través de la Dirección de Desarrollo Social - y Red Solidaria para asistir y llegar a más personas. "No nos importaba quién lo daba (al módulo alimentario) pero los tres juntos teníamos una capacidad mucho más grande", subrayó.

Cáritas y
Red Solidaria siguieron priorizando la ayuda a los más necesitados en este
tiempo de pandemia.
A lo largo de estos meses repartieron más de 4.500 bolsones y eso "sacó a todos a la calle" donde "se pueden ver otras cosas, otras pobrezas". La institución ahora reparte módulos individualmente (la cooperación tripartita se mantuvo hasta junio), para esto crearon "Cáritas ciudad" que reúne a las parroquias y a través de ellas reparte los bolsones que ahora son unos 180 por mes, con la base de datos de aquel primer momento.
En lo educativo, este año se encargaron de repartir los cuadernos de actividades enviados por el Ministerio de Educación para chicos que en la mayoría de los casos no tenían ningún tipo de conectividad.
No descuidaron tampoco a las personas que sufren de adicciones a las cuales acompañan "durante su consumo" porque eso "les permita trabajar en generar otro estilo de vida y las oportunidades laborales.
Y finalmente, todo confluye en la Cooperativa, un espacio que se mantuvo cerrado por un mes, pero después pudo reabrirse y con ello las oportunidades económicas para quienes viven de la venta del cartón.

"En marzo sacábamos un camión por semana y 4.000 kilos de cartón por día, hoy estamos en 2100 kilos más o menos", describió Amé.

En esa vorágine de restricciones pudieron adquirir una nueva prensa y ampliar el horario de apertura del lugar e iniciar los trabajos para construir otro galpón (inició la construcción en agosto) que estará terminado a mediados del año entrante.
En su reflexión final, Amé, sostuvo que notaron el incremento de la pobreza al abrir el merendero, donde muchos chicos no necesitan solo una taza de leche sino cuatro o cinco. "Hoy estamos insumiendo 40 litros de leche por día y las voluntarias nos traen tortas para repartir que asumieron ese desafío porque sienten que dan una mano", cerró.

